Vamos a ver si puedo recuperar un poco la normalidad y la regularidad publicando en el blog. Llevo unos días liado con un examen en la universidad (otra asignatura de esas de evaluación continua, pero con exámenes como toda la vida) y con algunos achaques de salud que me han tenido alajado del blog.

Escribo esto media hora después de terminar el examen. Fue algo que me pasó también hace un par de meses en otro examen del primer cuatrimestre, lo apunté en la libreta de pendientes y ahí se quedó. Así que ahora antes de que se me olvide voy a comentarlo.
Desde hace casi 10 años tengo un reloj inteligente en la muñeca. En estos momentos llevo un Samsung Watch 5. Hace unos meses un cliente tuvo un episodio de insuficiencia cardiovascular. Su médico le recomendó que se comprase un reloj de Apple. Pero el cliente no había usada nunca nada de Apple, su ecosistema digital estaba basado en Windows y Android. Vi que el Samsung Watch 5 tenía una función de seguimiento continuo de las pulsaciones (que era lo que el cardiólogo le pedía que controlase con el Apple). Así que para comprobar como iba, lo activé en mi reloj. Y así se ha quedado con el seguimiento activado de continuo desde entonces.
En la época en la que me ganaba la vida dando clases particulares (y mis hijos también han tenido que aguantar estas historias) siempre recomendaba a mis alumnos ir con actitud positiva a un examen y tratar de lograr un estado mental en el que solo existiese el examen y el alumno. Que era algo que yo hacía y que me había salvado de suspender muchas veces. Es decir cuando empiezas a responder al examen, te olvidas de todo lo que no sea responder las preguntas y pones a todo tu cuerpo a ejecutar esa tarea. Muchas veces conseguía recordar e hilvanar datos que en condiciones normales no era capaz de responder.
Y ahora toca unir los dos párrafos anteriores. Hace un rato, mientras estaba con mi examen, el profesor se ha levantado a mirar a un compañero, ya que creía que se estaba copiando (y lo estaba haciendo, con un segundo reloj digital enorme situado en el antebrazo). Y justo tras ese incidente, mi Samsung se ha puesto a pitar como un loco… y a ponerse roja la pantalla. Resulta que había superado las 150 pulsaciones por minuto y no me estaba moviendo, así que el reloj me avisaba. Pero esto mismo me pasó hace dos meses. Así que pude comprobar de forma empírica que eso que siempre he estado contando de que cuando hago un examen soy capaz de abstraerme del mundo y de dedicar todos los recursos de mi cuerpo a tratar de aprobar era verdad. Entró en un episodio de stress controlado, donde el corazón aumenta su cadencia para proporcionar más sangre al cerebro que está también trabajando al máximo.
Así que en en ambos casos tuve que explicar al profesor el motivo de los pitidos de mi reloj, a pesar de que está todo en modo avión (reloj y móvil). Por cierto que cuando he salido de clase me han comentado, que gracias a la diversión creada por mi reloj, el profesor no le ha visto el segundo reloj al compañero que estaba tratando de copiarse en clase…