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La progresión de Murphy

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Cuando empezamos a preparar un equipo para la venta, a veces se presenta la progresión de Murphy, un caso particular de la Ley de Murphy. Yo la enuncio así: “Cuando algo empieza a ir mal, sigue yendo mal hasta el final”.

Estas semanas hemos tenido un HTPC en la tienda con esa suerte. Cuando el cliente me pide el presupuesto, coincidió con otro cliente con el mismo nombre, parecido apellido y misma provincia. Además los ordenadores eran muy semejantes, los presupuestos hechos el mismo día, y a uno de ellos me empeñé en enviarle los presupuestos del otro, ahí empezamos a equivocarnos con este pedido.

Al final me pidieron los dos PCs. Uno casi un mes antes que el otro. El madrugador, cuando llegó la caja, pues no parecía el mismo color en vivo que en la foto. Le avisamos y al final cambiamos la caja. Nos tocó esperar una semana más, mientras venía la caja, cambiábamos y probábamos todo. En el ínterin, salió un nuevo modelo de placa base, el cliente nos dice que si le cambiamos la que llevaba. Le decimos que sin problema. Pedimos la placa y como era novedad, tarda otra semana en llegar. Así que ya llevamos dos semanas de retraso.

Cuando por fin lo montamos todo, la sintonizadora de televisión nos falla. Nos ponemos a hacer pruebas, y resulta que está rota, parece que de tanto montar y desmontar, pues algo se ha visto afectado, o como digo, que le tocaba y ya puestos, pues mejor que se me rompa a mi.

La enviamos a RMA y mientras pedimos una nueva. Pero no localizamos la sintonizadora en ningún sitio. El mayorista nos hace un abono, porque no tiene más tarjetas para hacer el cambio. Avisamos al cliente y éste nos dice que se esperar para ver si pillamos la sintonizadora. Y mientras el otro cliente de nombre parecido, que le habíamos hecho un presupuesto casi igual, nos pide el PC, misma caja, casi mismo interior, pero con Linux.

Después de esperar otras dos semanas, pues nos pide que le enviemos el HTPC y ya veremos que hacemos con la tarjeta. Cuando mi socio va a preparar el envió y hace la factura, detecta un error en el presupuesto que yo había hecho. Me llama y me pilla a mi, peleándome con el hosting, porque fue el día que el blog falló… Yo estaba ese día muy espeso y confundo los presupuestos, le digo a mi socio que no le cuadra el presupuesto, porque ese PC va con Linux y no hay que sumar el precio del Windows. Mi socio desinstala Windows y procede a instalar Myhtbuntu.

Y menos mal que cuando yo me despejo, me doy cuenta que me he equivocado y tenemos que recuperar el PC del transporte… comunicación al cliente a explicarle que teníamos el presupuesto mal y que tardaríamos todavía un día más. El cliente nos recuerda que se ha mudado de dirección en esas semanas y que tenemos que enviarle el HTPC a la nueva dirección; no hace falta que os cuente el final, pusimos la dirección original. Porque como no queríamos confundirnos, nos fuimos a buscar el pedido original de hacía un mes…

Así que siempre que había posibilidad de equivocarnos con este cliente, lo hicimos. Siempre tenemos un par de casos así al año en la tienda. Es como si al haberte equivocado una vez, trates de forma especial a ese pedido, tu cabeza no sigue los procesos habituales y ese aumento de atención, se trunca en más errores… la progresión de Murphy.

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Un comentario

  1. corsaria

    18 diciembre 2008 en 5:17 pm

    Bueno, ahora al pobre cliente le enviaréis una cestita navideña. O no, espera, que igual se le enviáis al otro. 😉

    Naaa, esas cosas pasan. Lo importante es la comunicación y decirle al cliente las cosas que han sucedido. Lo entenderá. 😉

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