Vamos a ver si voy publicando las reseñas que tengo, que llevo un pequeño atasco de comentarios de libros. Hoy le toda a Estado del Malestar de Nina Lykke. De esta autora noruega ya he comentado otra obra en el blog No hemos venido a divertirnos.
Se trata del libro que lanzó la carrera de esta escritora noruega. Ganó el Premio Brage en Noruega. La novela está contada en primera persona. Su protagonista es una médico de familia que trabaja en un consultorio de la Seguridad Social noruega. Hay varias líneas argumentales cruzándose en el libro. Vamos conociendo la vida de la protagonista: su extraño nacimiento y juventud, su boda, vida familiar, vida profesional.. y la crisis que está padeciendo en estos momentos. Es una novela muy actual ya que los teléfonos móviles, redes sociales… tienen un papel muy importante en argumento de la novela.
La historia funciona por un lado contando la situación actual de la protagonista (acaba de separarse de su marido por una infidelidad) por otro lado tenemos una serie de saltos atrás en el tiempo (desordenados) donde nos muestra su trayectoria vital. En la parte que sucede en el presente vamos viendo las peripecias de la separación, junto con la descripción de algunos días en su trabajo en el centro de salud: aquí nos va mostrando lo complicado que es su puesto de trabajo ante la avalancha de enfermos que entran en su consulta.
La autora va defendiendo la tesis de que el Estado del Bienestar generalizado en Europa al final va creando por debajo un estado del malestar individual. Vemos como la protección del Estado del Bienestar en muchas ocasiones no logra mejorar la felicidad de sus miembros. Asistimos a una muestra de contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se quiere y desea y lo que sería bueno. Pero mientras va contándonos sus ideas, hay momentos de humor e incluso de hilaridad. Se ve por ejemplo en la hipocresía del marido: progresista, feminista… pero que nada más casarse se desentiende de todo lo que sea la casa y la organización de la familia. Tareas que recaen en la protagonista de la novela a pesar de que tiene un trabajo a jornada completa como el marido. Vemos como éste usa la táctica de hacer mal las cosas de la casa para no hacerlas. Se busca un hobby deportivo para estar lo menos posible en casa y cuando hace cosas que tienen que ver con su afición recupera su sabiduría y no mete la pata.
También nos muestra en sus pacientes el símbolo de la falta de sentido común y raciocinio con las actitudes de algunos de ellos antes sus tratamientos. Se ve muy bien por ejemplo en un capítulo donde cuenta que gracias a una revisión rutinaria a uno de sus pacientes le detecta una grave enfermedad a tiempo, lo deriva a cirugía con urgencia y le salva la vida. Pero el paciente está muy cabreado con ella, ya que no le gustó nada que lo operaran (a pesar de que esta vivo gracias a esa operación) y luego entra otro paciente, que solo tiene un caspa muy moleste, le dice que se compre un champú anticaspa y éste paciente le envía una caja de botellas de vino caro en agradecimiento.
Hablando de vino, hay una parte dedicada al alcoholismo dentro de la casa, al que apenas se ve y solo disfrutan y padecen sus víctimas.
La autora va midiendo muy bien los cambios y giros del guion y los saltos atrás para que vayamos viendo una historia que al final es más grande que las partes. Aparece el amante como un contrapunto rural al marido urbano… pero que al final parece mejor persona que éste.
El libro se lee de un tirón y tiene incluso un final un poco feliz para no terminar con mal sabor de boca.
En resumen, un libro que me ha gustado. Que te hace reír un poco mientras piensas algo más en lo que cuenta y describe, recomendable.