Vivo entre dos mundos muchas veces contrapuestos. Llevo mucho tiempo peleándome con la IA y viendo como puede ayudar a nuestros clientes a ser más productivos, más eficaces. Así que he estado siguiendo cursos, leyendo libros, siguiendo a referentes en la red sobre el tema… y allí uno observa como se aplica la IA en una empresa modelo. Y después vuelvo al mundo real de las Pymes y parece que esté en otro planeta, uno donde IA ya no parece ni que signifique Inteligencia Artificial.
El primer significado nuevo que descubro en la siglas IA es el de Isla Artificial. Es lo que más observo en estos momentos. Vas a una empresa y el “encargado” de la informática que suele ser el contable, te cuenta sus cuitas para que no se use la IA por el peligro de que los datos sensibles de la empresa se conozcan fuera. Entras el despacho del jefe y te enseña un chat de IA donde está preguntando cosas dispares sobre el negocio. Y te dice que el contable es un exagerado, que quien va a estar interesado en ellos. Y vas luego a alguna mesa de otros empleados y te puedes encontrar de todo:
- el que no usa para nada que tenga que ver con el trabajo la IA… pero tiene abiertos tres chats para saber cómo se cocina el pollo a la cerveza en uno, como se arregla el aire acondicionado del coche que a veces le falla en otro y cual fue la historia de España en los mundiales de fútbol.
- El que su hijo/sobrino/cuñado le ha comprado una cuenta de Gemini, ChatGPT o Claude y la tiene instalad en el PC de la empresa y la usa para que le resuma correos, envíe correos, le preguntas sobre qué hacer ante consultas de clientes…
- El que hace lo mismo que el anterior, pero con cuentas gratuitas.
- El contable… que tiene miedo de que los datos salgan de la empresa, pero consulta con el chat de su IA si el impuesto de sociedades está bien calculado.
Así que tenemos un AI: Archipielago Incomunicado. Es decir todo el mundo usa la IA pero para sus cosas y sin aumentar para nada la eficiencia ni la eficacia de su trabajo.
Si somos cervantinos, tendríamos una versión de lo anterior: la Ínsula Artificial. Yo tengo mi IA para mandar en mi pequeña fracción de conocimiento de la empresa que controlo. Y cuidado que alguien trate de entrar en mi ínsula. Aquí solo entra mi pequeña IA y yo.
Pero podemos seguir con la Inteligencia Aislada: tres empleados están haciendo lo mismo con sus tres IAs y cada uno obtiene una respuesta diferente, lo que nos lleva a la Inconsistencia Artificial, cuando empezamos a ver informes, correos, respuestas a clientes y proveedores, que ante el mismo problema dan opiniones distintas.
Luego tenemos a los de la Inteligencia Asolada. Ese jefe o socio que ha comprado un chat de IA para que responda las consultas de los clientes. Pero no ha validado el conocimiento del chat con los empleado que si saben qué contestar. Un día esos pobres empleado ven como les llegan peticiones de clientes que no pueden atender. Cuando hablan con el cliente, éste les dice que en su página web decía que ese servicio lo ofrecían así o que cuando enviaron un mensaje al número de la empresa les respondieron que si se podía hacer eso a ese precio…
Y pocos en las Pymes se plantean algo tan sencillo como ver qué procesos hacen, cómo los hacen y pensar una estrategia de automatización y uso de la Inteligencia Artificial de forma común para todos los empleados. Así que luego veo otro artículo donde alguien explica como mejorar una empresa modelo y vuelvo al mundo ideal que sé que no existe en las pequeñas empresas españolas.
NOTA: ahora mismo estoy desconectado del mundo de las grandes empresas… pero me apuesto cualquier cosa a que lo que cuento de las Pymes se podría aplicar dentro de los departamentos y sobre todo en la lucha entre departamentos… que han sido muchos años de estar allí.