Llega el buen tiempo. He terminado los exámenes y voy a ver si puedo volver a la afición. Me quedé el año pasado terminando el Me-109 G6 de la Escuadrilla Azul (a ver su edito las fotos finales y las subo y lo marco como terminado) y el Hurricane MKII ruso de caza nocturna pilotado por aviadores republicanos. Me paré además de por la universidad, porque en octubre tuve una intervención quirúrgica que me tuvo en dique seco hasta Navidad. Y luego este invierno aquí ha hecho frío, aire y mucha lluvia. Como he contado otras veces tengo mi zona de montaje fuera de la casa… así que si hay mal tiempo no puedo hacer nada.
Resumiendo, que tenía ganas de montar algo nuevo y que no me llevase mucho tiempo… así que me acordé de uno de mis regalos de Navidad: un Bugatti Racer de Special Hobboy a 1/48
Me gustan mucho los aviones extraños, los prototipos y los aparatos que tienen una historia interesante, como este aparato. Hacía tiempo que quería conseguir este Bugatti. Este avión no llegó a volar en su momento, pero si se conservo el prototipo por lo que fue factible disponer de una maqueta.
El Bugatti 100P Racer nació como una iniciativa privada de Ettore Bugatti que es más conocido como diseñador y fabricante de motores y coches de altas prestaciones. Bugatti tenía una filosofía de diseño donde primaba el diseño, la ligereza antes que la sola potencia bruta y eso se ve mucho en este avión. Bugatti le tenía algo de tirria a los alemanes. Ya se enfrentaba a ellos en las carreras de coches sobre todo con Auto Unión y con Mercedes. Así que cuando a mitad de los años 30 Hitler empezó con los planes de rearme y los alemanes lograron batir el récord de velocidad en aviones basados en tierra en la prueba de los 3Km decidió competir con ellos. Contrató a un diseñador belga: Luis de Monge y empezó un proyecto para diseñar un avión de carreras que pudiese batir los registros de velocidad de los alemanes.
El Bugatti 100P Racer era un aparato adelantado a su tiempo. Se construyó en madera de balsa dándole la forma deseada usando presión y calor. En los puntos donde iban a tener más esfuerzos se reforzó la estructura con incrustaciones y vigas de madera más dura (mismo sistema que uso De Havilland con el Mosquito) luego todo iba recubierto con tela de lino y lacado. La construcción del fuselaje se hizo en una fábrica de muebles. La forma del avión se hizo para optimizar lo más posible la aerodinámica. No se ve nada que sobresalga. El sistema de refrigeración era una pequeña obra de arte dentro del propio avión. En la cola de mariposa tenía dos entradas de aire con presión positiva, al llegar dentro giraba en 180 grados para pasar por los radiadores de los motores. Luego volvía a girar otros 180 grados y se dejaba en una salida en la zona de encastre e las alas con el fuselaje por detrás, donde había presión negativa que expulsaba el aire caliente fuera sin necesidad de ventiladores.
El avión llevaba dos motores Bugatti, concretamente el modelo T50B que rendía unos 450 caballos cada uno (parece que se querían mejorar para aumentar su potencia, incluso usando alcohol como combustible). Cada motor movía una hélice de dos palas con giro contrarotatorio. De un motor salía un eje hacía su par de hélices, pero iba hueco, por dentro estaba situado el otro eje. Este eje doble pasaba por la cabina del piloto hasta llegar al morro.
Las alas tenían una ligera flecha positiva. Disponían de un sistema de flaps automáticos que se movían según la velocidad. Los cálculos de los diseñadores eran que podía superar los 700 Km/h y acercarse a los 800 Km/h, pero nunca lo sabremos ya que desgraciadamente el avión nunca llegó a volar. Con tantos adelantos técnicos su construcción fue lenta y el estallido de la Segunda Guerra Mundial lo alcanzó. Así que cuando los alemanes se acercaban a Paris, el prototipo casi terminado fue montado en un camión y escondido en una granja en el campo.
Con la muerte de Bugatti en 1947 el avión se vendió. Dio varios tumbos, al final se le desmontaron los motores para instalarlos en coches Bugatti que se estaban reconstruyendo. Finalmente el avión fue adquirido por unos norteamericanos que se lo llevaros a EEUU. Allí se reconstruyó con la ayuda de De Monge que vivía en Nueva York. Pero a pesar de los intentos por recuperar los motores originales no se pudieron recuperar. Al final el avión sin motores se exhibe en un museo:
Pero un aficionado a los aviones, Scotty Wilson construyó una réplica con motores modernos para probarla en vuelo. Con la mala fortuna de que en una de las pruebas sufrió un accidente y murió.
Las características técnicas del Buggatti 100P eran:
- Envergadura: 8,23 m
- Longitud: 7,44 m
- Altura: 2,23 m
- Superficie alar: 20,7 m²
- Peso: 1389 kg
- Potencia: 900 hp
- Peso por hp: 1,54 kg/hp
- Velocidad: 805–885 km/h
Special Hobby ha hecho una edición del avión que es la que voy a montar. A 1/48 es un aparato pequeño (así tendré menos problemas para colocarlo en casa…)
La caja parece grande para el plástico:
No hay muchas piezas:
E incluye varias de resina y fotograbados.
De momento el plástico se ve bien sin nada reseñable. Así que ahora a cortar, pintar, pegar… y a ver qué sale.
Y mientras arranco con el Bugatti, estoy viendo qué proyecto más grande emprendo este verano. Tengo metido en la cabeza hacer el Canadair CL-215 a 1/72, así que ese seguro que cae. Me falta ahora algún proyecto en escala más grande… tengo varios candidatos. Ya os contaré las novedades.