En Twitter hace un rato leía un comentario de @juanmacias que me ha llamado mucho la atención. De hecho le he contestado conforme lo he leído. Pero me ha hecho reflexionar un poco más, sobre todo porque lo que se cuenta allí es algo que llevo viendo desde hace meses usando la IA: la mejora de procesos internos en las empresas que genera ésta.
Juan Macias reposteaba un tuit de Praveen Neppalli CTO de Uber. Allí explicaba como el uso de la IA en Uber estaba mejorando su productividad y sobre todo la manera en la que trabajaban antes. Primero repasaba algunas cifras (impresionantes) sobre el empleo de la IA en el día a día del Departamento de Informática: más del 99% de sus trabajadores usan diariamente IA y el 70% de sus solicitudes de extracción se atribuyen a agentes locales o en la nube. Pero lo que me ha llamado la atención del tuit no son esos datos, sino lo que viene después. Explica el CTO de Uber que viendo las mejoras en IT del uso de la IA empezaron un plan para usarla en otros Departamentos de la empresa donde no parece que sea tan fácil y sencillo introducirla en los procesos diarios, en Finanzas, Legal, Operaciones, Marketing, Soporte al cliente, Recursos humanos, Compras… y el plan que usan tiene mucho sentido: crean equipos donde combinan a un ingeniero informático con experiencia en implantación de IA junto con expertos del proceso que quieren mejorar. Esta pareja es la que arranca siguiendo estos pasos:
• Días 1-2: Observar al experto. Ver cada paso. Documentar los flujos de trabajo. Hacer preguntas. Desarrollar la intuición.
• Día 3: Priorizar las oportunidades en función de la escala, la repetición, el impacto en el negocio y la disponibilidad de datos.
• Días 4-5: Crear un agente funcional junto con la persona que realiza el trabajo.
• Días 6-9: Validar con varias personas que realizan el mismo trabajo. ¿Se generaliza? ¿Realmente mejora su trabajo?
• Día 10: Lanzar.
Se puede observar que es algo que parece sencillo. El ingeniero informático observa el usuario experto, documento el proceso, pregunta y empieza a pensar en mejora que se pueden introducir. Luego se ordenan las oportunidades sin perder de vista el tamaño, el impacto y la disponibilidad. Tras ello crean un agente funcional con la colaboración del usuario experto y se prueba… si funciona se lanza a producción. Todo en dos semanas. Y por el camino, el proceso se agiliza y se repiensa. No es solo que la IA sea más rápida, sino que al estudiarlo se racionaliza y se eliminan pasos y tareas que están ahí de toda la vida… pero que no se sabe qué hacen.
Aquí parte de la clave no está tanto en el uso de la propia IA, sino en que la adopción de ésta nos lleva a una racionalización y reingeniería del proceso. Eso que se puso de moda hace unas décadas (yo llegue a trabajar en mi antigua empresa de por la mañanas en un Departamento que se llamaba Reingeniería de Procesos) yo llegue a estar un años redactando un plan de Reingeniería de Procesos de Activo (que nunca se llevó a la práctica) y fue un pequeño fracaso. Justamente porque una vez hechas las dos primeras fases del plan de Uber, es decir, observar al experto y rediseñar el proceso… cuando tocaba digitalizarlo la cosa se eternizaba. Aquí es donde la IA nos proporciona hoy en día una ventaja que no teníamos hace 20 o 30 años: la velocidad de despliegue y el reaprovechamiento de partes para reintegrarlas. Pero sin olvidar que la clave está primero en entender que se quiere mejorar y cómo.
Sin embargo esto que aquí se ve tan claro la mayoría de nuestros clientes ni lo huelen. Recibimos varias llamadas de clientes preguntando por integración de IA en sus empresas. Y cuando les decimos que hay que empezar hablando con sus empleados y preparando un mapa de procesos internos ponen caras muy raras. Al final tienes a los jefecillos venga usar el Claude o el ChatGPT para bombardear a la tropa de abajo con sus ideas… pero el trabajo real sigue haciéndose a mano o peor: se coloca la IA sobre cimientos de barro.
Resumiendo: la IA nos permite ahora hacer reingeniería a una velocidad que no podíamos soñar cuando éramos jóvenes. Primero porque colabora en la propia reestructuración del proceso pero sobre todo por permitir implantar la mejora en cuestión de días… no de años. Veremos que uso hacen de ellos en las empresas españolas…