Estoy otra vez yendo a clase. Ahora me toca pelearme con algunas asignaturas optativas (que no existían hace 40 años).
De las asignaturas que tenía aprobadas, solo una tuvo la idea de convalidarme una de sus optativas. Con las otras no he tenido suerte. El tema es que las asignaturas que yo aprobé eran anuales (no semestrales) y además con más contenido, puesto que la carrera entonces era de 5 años y ahora es de 4 años. Por eso en lógica las optativas deberían estar aprobadas… pero no ha sido así. Algún master que tengo tampoco me lo convalidan. Y para más inri, no puedo hacer la asignatura de prácticas. Así que me quedan cuatro optativas para tener los créditos necesarios para obtener el grado. Lo bueno, es que me he apuntado a algunos seminarios que convalidan créditos ECTs, así que si la cosa va bien, espero cursar solo dos optativas y terminar en Navidad. Veremos que dice la máquina burocrática.
Mientras al volver a clase uno se lleva algunas alegrías. Son cosas tontas, pero personalmente a mi me satisfacen mucho. Compañeros que te ven y vienen a contarte que gracias a tus apuntes, resúmenes y esquemas han conseguido aprobar algunas de las asignaturas más complejas. Eso hace que el trabajo de confeccionarlos ya me parezca más pagado que si solo los uso yo.
Y este año tengo también el tema del Trabajo de Fin de Grado. He hecho una selección de temas que tienen que ver con la IA o con el uso de tecnología en el derecho. Si tengo suerte espero que me los admitan y ya que tengo que hacerlo, pues me meto en algo moderno y que me guste. Pero aquí dependo de qué Departamento me acoja y de si los convenzo para meterse en el jardín. Ya os contaré como acaba lo del TFG.
Eso sí hay cosas que nunca cambian. El mismo día que empezaba el curso se pusieron los del MOPU a reasfaltar todas las entradas y rotondas que llevan a la Universidad… atasco asegurado. Y en la Facultad tienen los aseos de obras… así que en el único que han dejado operativo las colas son enormes. Está claro que el mantenimiento es necesario… pero hay fechas en las que no hay nadie en la Universidad y se pueden hacer las cosas sin molestar e incluso más deprisa, ya que al no haber gente alrededor los operarios van mucho más rápido.