Hay una canción de Un pingüino en el ascensor titulada “En la variedad está la diversión”. Ya he hablado de ella otras veces en el blog. Pero hoy encaja estupendamente en la noticio que comento. La variedad y la diversidad es lo que permite avanzar a la sociedad humana y permite que si hay un fallo o un problema… solo afecte al que no tuvo cuidado. Yo no soy muy aficionado a las carreras de Fórmula 1 (mi socio sin embargo si que es un forofo de este deporte) pero cuando vi la noticia la leí por la parte que si que me llama la atención: “El Gran Premio de Bahrain celebrado en Sepang en Malasia se paró en el arranque porque los coches no aceleraban por un fallo de software”.
Parece ser que la FIA (vamos la organizadora de las carreras) creó un parche de software que se aplicó a todos los vehículos. El parche era obligatorio, teóricamente era para evitar que algunos equipos aprovechasen lagunas en el reglamento para mejorar su rendimiento apagando el sistema híbrido (o encendiéndolo… al final creo que me ha perdido con la explicación). Pero el parche como suele pasar en muchas ocasiones no se probó mucho en circunstancias reales (vamos en carreras con mucha lluvia). Así que cuando llegó una prueba sobre mojado la cosa se desmadró. La FIA arrancó la carrera con dos vueltas de reconocimiento para ver si se iba secando la pista con los coches a baja velocidad. Eso hizo creer al parche que se estaba infringiendo el reglamento y desactivó el acelerador (otros dicen que no habían pagado la suscripción a la función de aceleración en algunos coches…) así que empezaron a pararse. Lo curioso es que algunos coches si respondían bien. Si el reglamente se hubiese aplicado al píe de la letra (como debería ser) los coches que no aceleraban habrían sido descalificados y solo aquellas marcas con buenos ingenieros de software habrían terminado la carrera.
Pero como eso no lo podía soportar la FIA abortaron la carrera. Estuvieron luego hora y media preparando un nuevo parche sobre el parche, para permitir que el acelerador funcionase en las nuevas condiciones de la carrera. Y aquí es donde aparece la importancia de la variedad y la diversidad. Si en lugar de hacer un parche centralizado, se hubiesen pasado las especificaciones y que cada marca lo hubiese adaptado y luego probar (de verdad y bajo todas las condiciones reales y posibles de un Gran Premio) el resultado, la cosa no hubiese ido tan mal. Pero cuando el software lo hace un ente centralizado, que además si algo no funciona no va a tener consecuencias negativas para él… pues pasa lo que pasa.
Además veo otra consecuencia de este tema: si la FIA introduce parches de software comunes en todos los vehículos… pues uno empieza a pensar qué sucedería si alguien accede al servidor de la FIA y cambia algunos reglajes solo para algunas marcas (con tanto dinero de por medio… es algo que no hay que descartar) la cosa empeora. Y si todo va gestionado por el software, pronto podremos ser totalmente ecológicos: eliminamos las carreras físicas y que todo se corra en un simulador informático.
Y que a algún capitoste de las grande empresas de la IA no se les ocurra aprovechar el tirón publicitario. Yo de ellos compraba ya un equipo de F1 y ponía a un robot con su IA de conductor… a ver cual era el mejor.
Lo peor del tema, es que estas cosas pueden aumentar la reticencia de muchos consumidores a pasarse al coche eléctrico: ves, si los F1 híbrido nos funcionan cuando llueven, yo sigo con mi coche de gasolina.
Resumiendo, cuando la tecnología se pone por encima de los deportistas eso ya no parece un deporte. Y si además no hacemos bien las pruebas del nuevo software pasa lo que pasa.