El autor empezaba a desgranar una serie de motivos comerciales y de marketing de las plataformas de streaming para tratar de dar una respuesta. Pero es más sencilla: no puedes ver tus series (y yo añado aquí lo de las películas favoritas) porque en su día no la conseguiste en formato físico y/o no la guardaste en un formato digital bien guardado. Es simple y claro.
Yo tuve una época en la que cada vez que veía algo que me gustaba (ya fuese en alguna web de descarga o en casa de algún amigo…) lo cogía y lo copiaba. Tengo una colección de cosas que me gustan enorme. Y de vez en cuando te acuerdas de esa serie que veías cuando ibas el instituto y la buscas, la pones y la ves. Incluso he hecho cosas raras: hace unos años hicimos limpieza en casa. Allí estaba mi colección de cassetes de música española de los años ochenta. Algunos grabados desde un LP, otros grabados directamente de la radio… y también muchos CDs que compré luego más adelante, pero discos de esos años. Pues los pillé todos y los pasé a MP3.
De esta forma no dependo de la política comercial o de marketing de nadie. Si algo me gusta, pues se guarda. Y la costumbre le mantengo con algunos amigos. De vez en cuando me llaman a ver si tengo esa serie que comentábamos en BUP o esa película que fuimos a ver su estreno. Y yo también los llamo a ellos, como toda la vida, compartiendo lo que nos gusta con nuestros amigos.
Pero ahora hemos evolucionado para que no solo suceda que muchas series o películas no se programen nunca en las plataformas de streaming (o en los canales de televisión) sino que incluso lo que “compraste” en algunas plataformas (como en el caso de Sony) de un día para otro te digan que no es tuyo.
Lo mejor es seguir con formatos físicos (para mí un NAS en mi casa es algo físico, aunque el contenido esté digitalizado) que estén en tu casa. Solo así sabes que podrás volver a ver esa serie o película, o escuchar esa canción que tanto te gusto sin depender de la voluntad siempre mudable de otros. Y además verás la versión correcta, no la versión que cada vez se considere políticamente correcta.