No lo volveré a hacer,
seré bueno, me portaré bien, no tendré malas ideas, lo reconozco, la culpa ha sido mía, toda mía y nada más que mía. Y prometo que haré la penitencia que me impongas, porque está claro que el cliente nunca se equivoca.
Esta plegaria tenemos que entonarla varias veces al mes. Siempre nos pasa lo mismo. Un [...]



