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No lo quiero simple

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Este fin de semana me he propuesto escribir algo más largo que una entrada en el blog. Así que me he puesto a buscar programas que hiciesen más que el clásico editor de textos. He encontrado algún programa que me ha gustado, con opciones para gestionar personajes, tramas, escenarios, capítulos… pero nada que muestre 25 años de evolución real.

Recuerdo que mi primero incursión grande con un ordenador, fue para preparar un número de la revista (El Fardacho) de mi Instituto, mientras estudiaba Bup. Usábamos ordenadores con un Z80 y con una versión primitiva del WordStar, para ir escribiendo trozos de los artículos. Con esto conseguíamos columnas perfectamente alineadas. Luego las imprimíamos en la matricial de 9 agujas y hacíamos fotocopias que al final iban a una multicopista para generar la revista, pegando los artículos recortados. De eso hace 25 años.

Y cuando me pongo a buscar programas para escribir cuentos o libros, lo que encuentro es la moda de los editores de textos simples y minimalistas. Entiendo que estos programas tengas su público, son cómodos, no interfieren en el proceso creativo. Pero yo esperaba que a estas alturas los editores de textos fuesen realmente asistentes de escritura. Que fuesen cogiendo el estilo de escritor, que ayudasen, que colaborasen más. Y no, tenemos la tendencia de muchos botones y menús, estilo Word, y la tendencia del más simple todavía. Pero el programa que de verdad ayuda no existe. Pienso que ahora mismo tenemos una gran brecha entre el hardware y el software. Hay cosas que hace 25 años no podíamos esperar, porque usando un televisor, con 40 columnas y un sistema que para silabear un texto, se paraba procesando, pues eran imposibles. Pero ahora con procesadores cada vez más poderosos, grandes discos, memoria ram… deberíamos tener programas que hiciesen más. Y estamos en la tendencia contraria, cada vez hacen menos.

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11 Comentarios

  1. Medyr

    13 junio 2011 en 7:17 am

    Naaaaa, hay que hacerlo como los hombres: vim y latex… quiero de cir LaTeX (no sea que alguien se nos confunda :-P)

    Y que conste que he trabajado en una empresa que toda la documetnación se escribía en LaTeX (al menos nos dejaban usar un editor con interfáz gráfica… a veces)

  2. chamaruco

    13 junio 2011 en 7:27 am

    Apurando, la gran revolución en la autoedición la supuso el Wordperfect 5; con el que todavía se trabajaba en DOS en modo texto, pero tenías resaltado “en vivo” de las negritas, cursivas y subrayados, además de poder generar al instante pantallazos en modo gráfico del documento que estabas creando.

    De hecho recuerdo perfectamente como un buen puñado de cosas importantes: columnas, tablas, tabulados, tabulados punteados, alineados con relleno… se hacían incluso más fácilmente con esa antigualla en modo texto, que con los modernos editores gráficos actuales.

    Desde ahí el paso al modo gráfico con Windows, pero poco más. Yo sigo sin ver la última chupi versión del Word mucho más potente que lo que era el Word 6 para Windows 3.1 en lo que a edición de texto pura y dura se refiere. Y las alternativas andan a la par: yo uso Open Office desde hace muhos años y, en ese sentido, tampoco es que sea muy diferente.

    • Kike

      13 junio 2011 en 8:10 am

      Es que WordPerfect nunca fué un programa de autoedición. Que los procesadores de textos tengan algunas opciones de formatear espacios no los convierte en un, digamos, QuarqXpress o un PageMaker.
      Yo coincido, para acabados profesionales, Vi y LaTeX. Para más comodidad se puede usar Scribus, que no es lo mismo pero una vez tienes una plantilla se trata de generar páginas igual de formateadas y escribir a piñón.
      LaTeX requiere esfuerzo de aprendizaje pero hay editores para entornos gráficos que lo hacen más ‘sufrible’. Aún así yo recomiendo aprender el lenguaje, es una inversión de tiempo que vale la pena si se escribe mucho o se usan textos con formatos muy especiales. Su precisión en la colocación y tipos es insuperable y es exportable a cualquier formato.

    • Kike

      13 junio 2011 en 8:15 am

      Como te decía, tendero, tienes editores para entornos gráficos de LaTeX:
      TexMaker para Windows, OS X y Linux:
      http://www.xm1math.net/texmaker/
      LEd para Windows:
      http://www.latexeditor.org/index.html

      Creo que TexMaker es hoy por hoy mejor.

  3. dps

    13 junio 2011 en 7:41 am

    Me gusta tu idea…llevo toda la vida trabajando con procesadores de texto y nunca se me había ocurrido pedirles otra cosa que lo que me dan, quiero decir, nunca los he usado para otra cosa que no fuese redactar rollos empresariales así que supongo que por eso no se me ocurrió pedirles más.
    Algo parecido a lo que comentas se me ocurrió cuando leí la serie de libros del inspector Wallander de Henning Mankel…viendo cómo este inspector se enfrentaba a los casos, siguiendo todos los hilos hasta llegar bien a callejones sin salida, bien a una explicación a un hecho o bien a otro hilo que seguir, volviendo una y otra vez a analizar lo reunido hasta el momento bajo otras perspectivas, intentando encajar las piezas de un puzle incompleto de una y otra y otra manera pensé en lo útil que sería un programa que recogiese toda la información (entrevistas, informes, autopsias, sentencias,…), la mostrase gráficamente, estableciese posibles relaciones, bien por fechas bien por datos coincidentes o por sospechas del investigador…supongo que como un complemento al trabajo de leer informes y establecer relaciones que harán día sí y día también los investigadores…vamos, que apareció el analista de información que fui en su día antes de convertirme en un tecnoburócrata..:-).

  4. joe di castro

    13 junio 2011 en 7:57 am

    Si a mi se me diera por dar rienda suelta a las musas, lo que haría sería emplear un procesador simple, en modo texto, tipo vi o emacs para Linux, o uno en la moda de Ommwriter, sencillo y minimalista, como por ejemplo el Catlooking Writer (Windows & Linux). Como alternativa, LaTeX, siempre LaTeX.

    Para gestionar la trama, es decir personajes, escenarios, capitulos, etc… no se me ocurre nada más flexible que una herramienta de mindmapping o wiki. Como por ejemplo Freemind o Xmind para los primero, o Zim o WikkaWiki.

    En vim por ejemplo por medio de plugins podías tenerlo todo, el texto y el wiki.

    Saludos

  5. joe di castro

    13 junio 2011 en 8:03 am

    Ah… y evita los formatos binarios… siempre… usa texto simple, latex o marcado ligero (Markdwon o Textile, por ejemplo)… así el cambiar de herramienta será cosa de niños y el arriesgarte a perderlo todo por un problema con el archivo también… además, te evita distraerte con todas las chorradas que trae un editor WYSIWIG, que es lo más antiproductivo que existe

    Wodperfect 6.0 para DOS fue uno de los mejores procesadores de la historia… Solo vim, emacs o Wordstar le van a la par…

    Saludos

  6. joe di castro

    13 junio 2011 en 8:37 am

    Por cierto, lo que tú pides no se llama procesador de textos avanzado o siquiera progreso… lo que tú pides, que te vaya ayudando, que vaya pillando el estilo del escritor, etc… se llama “negro”, pregúntale a Ana Rosa 🙂

  7. Eddard

    13 junio 2011 en 9:11 am

    ¿Y qué me decís de Scrivener?

  8. Schwejk

    13 junio 2011 en 11:02 am

    Hay procesadores de textos (y gestores de proyectos) para escritores, con ajustes no sólo de personajes sino para guiones u obras de teatro (miden tiempos, plantillas de acotaciones, ajustes incluso presupuestarios…) eso sí, que yo sepa todos para quien utilice el inglés.

    Por ejemplo:

    http://www.spacejock.com/yWriter.html

    http://www.softwareforwriting.com/

    http://storybook.intertec.ch/joomla/

    http://www.salsbury.f2s.com/rd_overview.htm

    Por ejemplo.

    Lo del estilo… pues bueno, dentro de poco pediremos un software de dibujo que funcione por órdenes orales… tiempo al tiempo.

  9. Boca

    13 junio 2011 en 8:58 pm

    Si, en realidad estás confundiendo tres tipos de programas muy distintos, procesadores de texto (OOwriter. Word, WordStar, etc.), autoedición )PageMarker, InDesing, Scribus) y uno de ayuda al autor (no no se de ningún nombre, pero me suena haber leído que existen, los que menciona Schwejk).

    El verdadero problema de estos tiempos es que existen infinitud de programas para usos muy específicos, pero es muy difícil encontrar el que se adapta a tus necesidades.

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