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¿Podemos mejorar los libros de texto?

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Como podemos pretender que la informática (un invento reciente) se use en la educación, si otros avances como la imprenta de Gutenberg (que tiene ya 500 años) son ignorados todavía.

Con esta frase empezaba un curso de Introducción a la Informática un profesor en mi época universitaria. Y eso era hace ya más de 20 años. Y las cosas no han mejorado mucho en este tiempo.

El otro día nos pusimos a preparar el próximo curso escolar de mis hijos. Y como siempre. Me encendí y me cabree un montón. Nos fuimos a encargar los libros de texto y yo no salía de mi asombro. Mis hijos llevan una diferencia de tres cursos entre ellos. Pero claro, los libros del mayor no le sirven al pequeño. Sutiles cambios y sobre todo, el que los ejercicios vayan juntos en el mismo libro (y estén ya resueltos) impiden la herencia de libros. Y el precio de los libros me pareció muy caro. No voy a entrar en la guerra de comparar los precios de los libros con otros bienes de consumo. Pero además, no consigo entender porque seguimos usando un procedimiento de hace 50 años en lugar de algo más moderno. Pero en lugar de despotricar sobre un proceso, he decidido dar unas pinceladas de un nuevo proceso.

Como siempre que uno quiere describir un proceso, conviene empezar por el final. ¿Cuál es el objetivo que tenemos que cumplir?: proporcionar un sistema de consulta de documentación para los alumnos, que les ayude a seguir las explicaciones de los profesores en clase, les permita repasar los conocimientos por si solos y sea un soporte para hacer los ejercicios. El sistema ha de ser reutilizable, debe ser económico y respetuoso con el medio ambiente y por supuesto debe dar libertad de elección para el usuario.

Como siempre que nos metemos a definir un proceso, lo mejor es un dibujo que nos guie:

ideas sobre los libros de texto

Vamos a ir describiendo las partes del proceso:

  1. Definición de las materias a impartir. La autoridad educativa (aquí me pierdo, pero imagino que será autonómica o bien mezcla de autonómica y nacional) debe definir los contenidos a enseñar en esa asignatura. Creará un documento resumen con los objetivos que se tienen que alcanzar.
  2. Con el guión creado por la autoridad educativa, un grupo de profesores expertos en la materia, crearán una primera versión del texto educativo. Como la variedad siempre es lo mejor, se permitiría aquí la inclusión de empresas privadas que realizasen la misma tarea y luego cobrasen por ello si pueden vender sus textos.
  3. Los textos se revisarían y se corregirían por la autoridad educativa. Una vez alcanzado un texto definitivo, se enviaría a los centros educativos en versiones digitales con formato abierto y editables.
  4. Los centros educativos podrían editar y adaptar los textos a su forma de impartir la materia. Podrían añadir, pero no quitar contenido.
  5. Las modificaciones que cada centro realiza con los textos, se enviarían a un repositorio central. Aquí podría acceder cualquier otro centro educativo para consultar los cambios y adaptarlos si les parece interesantes.
  6. Una vez cerrado el texto, este se pondría a disposición del alumnado.
  7. Los alumnos podrían escoger la impresión directa en el centro. Para ello, el centro debería disponer de impresoras rápidas o bien subcontratar con algún centro de reprografía cercano con tarifas económicas. De cada texto, se generarían dos volúmenes, el libro de texto como tal y el cuaderno de ejercicios.
  8. Si el alumno prefiere gestionar el sus textos, puede descargarse el fichero (que debería estar disponible en los formatos más usuales, aquí tendríamos que permitir algunos formatos propietarios y/o cerrados) y consultarlo desde el soporte de hardware que prefiera: lector de libros digitales, tableta, portátil…

Como podemos ver, se trata de un proceso que tiene varios puntos clave:

  • El contenido de los libros de texto, debería ser creado por grupos de profesores bajo la tutela de las autoridades educativas; o bien por empresas privadas que quisieran entrar al nuevo mercado.
  • Se permite su adaptación a la política educativa particular de cada centro. Aquí tendríamos de todo, desde centros donde no se realizaría la adaptación, hasta otros donde si se realizase.
  • Se debe fomentar el intercambio de modificaciones. Sería una forma de que las mejoras que cada usuario incorpore al texto, sean conocidas por los otros usuarios.
  • Se abarata el coste del libro. Si recurrimos a una copistería profesional o a una impresora de alta capacidad, el coste sería como mínimo de la tercera parte (pudiendo llegar perfectamente al 20%) del precio de compra de los libros actuales. Además si los imprimimos en casa, podríamos imprimir solo el material para un trimestre; de esta forma nuestros hijos no irían tan cargados al colegio.
  • Se permite la incorporación progresiva de nuevos sistemas para consultar los textos que no sea el papel. Y se da libertad para que cada alumno use el que desee.
  • Los textos estarían siempre disponibles para los alumnos. Es decir no haría falta cargar con los libros encima. Podemos estar en casa y acceder a los textos desde el sobremesa, si nos hemos dejado el portátil en el colegio, o hemos olvidado los libros en casa de un compañero.

Como siempre, pintar un diagrama y escribir esto es sencillo. Pero me parece triste que nadie con facultades para cambiar esto, se ponga a pensar en soluciones creativas. Tal vez sea, porque esto no vende y además atenta contra las comisiones que le dejan las grandes editoras a algunos.

Parece que se valoran más otro tipo de actuaciones, más vistosas más caras y con menos ahorro para el estudiante. Pero es lo que tiene esto de vivir en un país como éste.

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19 Comentarios

  1. AlBundy

    29 julio 2011 en 5:50 pm

    > El sistema ha de ser reutilizable, debe ser económico y
    > respetuoso con el medio ambiente y por supuesto debe dar
    > libertad de elección para el usuario.

    En este párrafo hay varias contradicciones con lo que expones después.

    El decir que el sistema es “respetuoso con el medio ambiente” es bastante discutible. El que se reduzca el número de impresiones en papel no significa automáticamente un menor impacto ambiental: varios miles de impresoras pequeñas imprimiendo en los centros escolares vs unas pocas máquinas de impresión profesionales en las imprentas de los editores profesionales, energía consumida, cartuchos de tinta tirados a la basura, pruebas de impresión fallidas…

    Y si ningún alumno usa libros en papel, seguimos teniendo el consumo eléctrico de los ordenadores/tablets/ebooks que los alumnos necesitarían para consultar sus lecciones.

    ¿El nuevo sistema sería más económico?. Relee los párrafos anteriores.

    La libertad de elección del usuario requiere una mejor explicación. ¿Qué elige el usuario, papel vs. ebook?. Porque el _contenido_ de los libros no lo podrían tocar ni los alumnos ni sus padres…

    Tu sistema sólo tiene una ventaja clara: menor desembolso inicial de los padres. Pero también tendrías que explicar qué hacemos con las pequeñas librerías de barrio, que con la venta de libros de texto en Agosto-Septiembre ganan el 25-30% de sus ventas totales del año.

    • tenderodigital

      29 julio 2011 en 6:34 pm

      El asunto es abrir una vía de discusión. El actual sistema de libros preciosos, que se tiran a la basura casi nuevos no le veo ninguna explicación.
      El tema de ser respetuoso con el medio ambiente, tendríamos en papel solo los libros necesario. El tema de discutir el mayor consumo entre un lector de libros electrónicos y un libro en papel, lo ganaríamos con el lector de libros. Con un portátil la cosa ya va más ajustada. Pero la libertad de uso la tenemos. Si proporcionas el fichero de texto sin posibilidad de editar, que cada uno lo lea como quiera. Además como digo, que lo tengan en varios sitios.
      Y a la hora del coste de impresión, con 75 Euros tienes una impresora que con los cartuchos que trae de fábrica imprime 1500 folios, suficientes par el material escolar de un curso. Y cambiando los cartuchos nos sirver para el año que viene.
      Y sobre las librerías, yo tengo un par de clientes que cada año venden menos (las ventas buenas se van a las grandes superficies) y si han sobrevivido sería por las subvenciones públicas.

    • Nico

      1 agosto 2011 en 8:37 am

      Decía “AlBundy”:

      “…tendrías que explicar qué hacemos con las pequeñas librerías de barrio, que con la venta de libros de texto en Agosto-Septiembre ganan el 25-30% de sus ventas totales del año”.

      ¿Por qué? ¿Por qué tendría que explicar nada?

      Es la mentalidad del apaño con la que no vamos a ninguna parte. ¿La televisión pública no es rentable? ¡Que la paguen loa abonados telefónicos! ¿Las librerías no son rentables? ¡Que las paguen los padres de alumnos! ¿Las discográficas no son rentables? ¡Que las paguen los compradores de equipos electrónicos!

    • Cristobal

      3 agosto 2011 en 2:02 pm

      En el aspecto del ahorro medioambiental, ten en cuenta también que te ahorras el transportar los libros de las editoriales y a las tiendas físicas, con el consiguiente ahorro en combustible y emisiones contaminantes de los vehículos de reparto.

  2. Kapisketo

    29 julio 2011 en 7:52 pm

    Tendero, esto ya es más jodido, pero te invito a que te leas al completo los libros de tus hijos y verás lo que más me horroriza, errores de maquetación, páginas mal ordenadas, textos cortados, faltas ortográficas, frases imposibles de leer…

    Eso es lo que realmente a me toca la narices, o al menos en mi época de la ESO ya me imperdonable, pero es que mi hermana (actualmente estudiando bachillerato) encuentra errores que directamente parecen un insulto a la idea de educar a los jóvenes. Lo mejor de todo es que la edición del año siguiente cambiará cuatro cosas para hacer que sean “incompatibles” los libros con los del año anterior pero las cagadas no las habrán tocado.

    Aunque bueno, ese tipo de errores también se encuentran en prácticamente todos los medios hoy en día así que a lo mejor soy yo el que se equivoca.

    Vamos, comentario es que… ya puestos en cobrar lo que cobran que al menos hagan su trabajo bien.

    Por cierto, sobre lo que comentas de lectores de libros, eso es lo que tendrían que haber hecho en su momento cuando decidieron que lo que había que hacer era darles portátiles a los críos de primaria.

  3. ErPepe

    29 julio 2011 en 7:59 pm

    La idea es buena, pero te cargarías un montón de librerías que se te echarían encima. Las que más perderían son las grandes editoriales, pero por el camino te llevas muchos minoristas.
    De todas formas, creo que los profesores tienen bastante autonomía mientras sigan unos planes de estudios ya fijados, y hay algunos que no siguen libros de editoriales sino que se preparan ellos mismos los temas y los reparten en fotocopias o los cuelgan en la web.
    Se me ocurre que se podrían incentivar a estos profesores por su esfuerzo extra, por ejemplo con una paguilla extra a través de las APAs.

  4. Rob

    29 julio 2011 en 9:36 pm

    Mi niña no empezará con libros hasta el 2012, pero pienso scanearselos enteros con la cámara fotográfica y meterlos en el ipad2 que ya tiene. A ver como responden en la escuela, pero voy a poner todo mi empeño en difundir el proyecto. Llevo trabajando toda mi vida haciendo medios didácticos para adultos y no voy a dejar pasar la oportunidad.

    Un saludo

    • tendero-digital

      29 julio 2011 en 10:09 pm

      Yo estuve tentado de hacer algo así el año pasado, pero al final me contuve.

      • Kapisketo

        29 julio 2011 en 10:10 pm

        Te contienes más por los problemas que le pueden acarrear a tu niño que por la idea en si ¿no?

        • tendero-digital

          30 julio 2011 en 12:00 pm

          Por eso de salirse de la línea “oficial”, problemas prácticos veo pocos. Pero a mi me gustaba más la idea de escaner el libro y pasarle el OCR. Tendría muchas más ventajas que tener la imagen muerta.

          • Rob

            1 agosto 2011 en 7:55 am

            No veo claro lo del OCR. Habría que remaquetar a mano cienes de detalles, y no se trata de que los niños trabajen dentro del libro digital (al menos la mía, está aprendiendo a escribir y eso hay que hacerlo sobre papel) pero para lectura, consulta y evitar la mochila llena, quiero hacer el experimento.

  5. Ozuquelio

    29 julio 2011 en 11:56 pm

    Tendero…me temo que estas pidiendo peras al olmo. Desde el advenimiento de los planes de estudios “democráticos”, la enseñanza y los conocimientos que se imparten van cuesta abajo y sin frenos.
    Hémos de dar efusivamente las gracias, a la panda de pedagógos que diseñan tales planes. Pedagógos que sienten nostalgia de un Mayo del 68 en el que ninguno estuvo, y que siguen pensando que el “Buen Salvaje” es la meta a conseguir.
    En vez de poner el listón por arriba, lo han puesto por abajo. Bieeén… Títulos para todos.

  6. Alberto Toquero

    30 julio 2011 en 10:33 am

    Para mi el primer paso podría ser mas sencillo, el sistema actual pero con la opción de poder comprar el libro en formato electronico (a un precio razonable).
    Simplemente conseguir este cambio creo que ya sería un gran avance, y no veo porque no se podría poner en marcha ya mismo…

  7. Alberto

    31 julio 2011 en 7:13 pm

    Como bien dicen por arriba, las grandes editoriales no van a dejar hacerlo.
    Yo recuerdo haber utilizado algún libro de mi hermano e incluso de mi hermana (eran tiempos de la EGB) y muchos de mis amigos también.
    Ahora es prácticamente imposible por lo que dices de los ejercicios en el libro, que los colegios cambian de editorial cada 2 por 3 (cada año hacen visitas al jefe de estudios o director todas las editoriales con los nuevos libros y entregan su oro, incienso y mirra…, como a los médicos).
    De acuerdo que es puede ser útil un nuevo libro de historia (por las dos hojas finales sólo,a las que nunca se llega), pero ¿qué sentido tiene tener un nuevo libro de matemáticas cada año? ¿Ha cambiado algo?
    No, todo el negocio está hecho para VENDER y VOLVER A VENDER otra vez lo mismo. Además, ten en cuenta que muchas editoriales tienen además medios de comunicación que son de gran servicio a uno de los grandes partidos, así que nunca va a cambiar nada. Y si cambia es que han averiguado cómo sacarnos los cuartos por otro lado…

  8. Kapisketo

    1 agosto 2011 en 10:35 am

    Ya hablando del tema, y esto lo digo principalmente por el interés de los propios estudiantes, no cuento con que se elimine el formato en papel, pero al menos haced que los libros sean modulares, es decir que se puedan separar fácilmente, que cargar 7 libros y 7 libretas para que al final de los libros sólo se usen 4 páginas ese días no mola nada. Al menos que se puedan separar por temas.

    Ah y señores profesores de cursos superiores, permitan a sus alumnos a utilizar folios y no les obliguen libretas, eso también ahorra MUCHO peso.

  9. chamaruco

    2 agosto 2011 en 7:42 am

    Hay mucho dicho y todo interesante… pero lo curioso es que creo que no se ha comentado algo que sí es una buena solución.

    Y lo sé bien, porque lo viví ya hace un montón de tiempo: no tener “libro de texto”.

    En mis cuatro años de enseñanza media, lo que entonces eran el BUP y el COU, en la mayoría de asignaturas (de ciencias) no tuvimos libro de texto como tal, no teníamos que comprar un libro de una editorial, ni había nada que se pudiera “heredar” o no; sino que trabajamos sobre temarios creados por los propios departamentos y cuadernos de ejercicios de publicación propia del instituto; y que sí que servían de un año para otro… o para los que fueran; porque todo lo más que te podía pasar es que algún ejercicio apareciera en los nuevos y no en los viejos (se copiaba a parte y punto) o que los errores detectados se fueran subsanando (idem).

    Otro tanto puedo decir de lo que viví en COU; libro de publicación propia para casi todas las asignaturas, y pasé la Selectividad sin el más mínimo problema, de hecho mi instituto destacaba en aquella época por tener unos resultados por encima de la media en esas pruebas.

    El gasto en libros que se hizo en mi casa se redujo al de inglés, el de latín en segundo y uno de historia en primero… para todo lo demás se trabajaba con apuntes y material creado en el propio centro con coste muy bajo (papel normal, encuadernación barata…).

    Ignoro si siguen funcionando igual allí, pero ya entonces me pareció que la solución era óptima; en especial cuando veía que amigos que estudiaban en otros sitios cargaban con libros que luego, además, no usaban.

    • Cristobal

      3 agosto 2011 en 1:55 pm

      Ese era el modo de funcionamiento que teníamos en la universidad donde estudié, cada asignatura imprimía sus textos y ejercicios cada curso y se vendían por una cooperativa que había en el campus a un precio muy barato. Luego los profesores podían recomendar otros libros como soporte de la asignatura, pero al ser de consulta normalmente consultándolos en la biblioteca era suficiente. El sistema era excelente, solo compré un libro de texto en toda la carrera, y fue en primero y porque el profesor era el coautor e insitió en que todos lo tuviéramos porque iba a basar la asignatura en ese libro.

  10. Pedro

    2 agosto 2011 en 9:02 am

    El tema de los libros de textos es algo que clama al cielo, pero hay tantos intereses implicados que es imposible que se aplique ninguna solución sensata.

    Las librerías y las editoriales practicamente viven del tema, así que no van a estar por la labor de hacer nada ni reutilizable ni que no requiera de un formato físico, los colegios por lo general están en el ajo (alguna excepción hay, que fomenta la reutilización, pero son los menos).

    Yo aún guardo mis libros de texto, y es increible que haga falta un armario entero para meter los libros de EGB-BUP-COU, y sin embargo puedas hacerte una ingeniería comprando solo 10 paquetes de folios.

  11. Fernando

    3 agosto 2011 en 11:05 am

    Una compañera de trabajo tubo problemas con la profesora porque le fotocopiaba a sus hijos la lección para evitar tener que llevar todos los libros…

    Yo por mi parte, cuando me toque y si no han cambiado las cosas, procederé a escanear los libros y ya puede venir el presidente que le pongo lo mochila encima, a ver qué dice.

    Lo que planteas es en lo que se debería haber invertido la millonada que nos costó lo de los NetBooks de los escolares.

    Y sin duda es mucho más respetuoso con el medio ambiente ya que no sólo las impresiones “digitales” (ya sea en copistería o en casa) son mas limpias que las imprentas comerciales (trabajo en un centro impresor…), sino que además se gasta sólo el papel y tinta necesarios.

    Además, permite la revisión continua de los textos y problemas por la comunidad educativa, por lo que los libros se van mejorando continuamente, no como los libros “cerrados” de las editoriales que apenas son revisados salvo para lavados de cara que hagan “necesario” comparar la edición del año (ya me ha pasado a mi con un libro de mates de primero de FP en el que el texto era el mismo pero la paginación distinta).

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