Tenemos clientes con los que estamos muchos años trabajando de forma conjunta y como los conocemos tenemos que ir con mucho tacto en nuestro trabajo. Uno de estos clientes hace unos años llevó a cabo el relevo generacional de la gerencia.
Hace un par de meses el cliente nos llamó para revisar una avería. Estando en la ofician llegó uno de los socios que se había jubilado hacía unos años. Nos vio y nos dijo que ya que estábamos allí, que revisáramos su impresora que no funcionaba. Para poner contexto, las oficinas están en un edificio al lado de la vivienda de los socios que se habían jubilado y en su momento hicieron una comunicación entre sus casas y las oficinas. Así iban a trabajar a cualquier hora. Ahora siguen yendo para cosas personales y usan el equipamiento (impresoras, escaneres…) de la oficina. Cuando se jubilaron la nueva gerencia modernizó el equipamiento digital. Montamos un par de impresoras de nueva generación. De las antiguas, la que estaba en mejor estado liquidaron el leasing y se la quedaron. La configuramos para que solo pudiesen usarla los socios jubilados. Además en su día a los socios jubilados les reservaron un despacho para su uso particular, justamente el que estaba más cerca de la puerta que comunicaba con sus viviendas.
Así que cuando terminamos con la avería que nos había llevado a la empresa repasamos la impresora. Tenía un problema de red local. Era un fallo físico de la toma de red. Y se me ocurrió una solución (en teoría temporal) que pensé que agradaría a los socios jubiladas y a la actual gerencia. Entré la impresora al despacho reservado a los socios. La conecté allí a una toma de red y funcionó a la primera. Le comenté la avería a los socios jubilados y la solución que le había dado. Les dije que ahora no hacía falta que entrasen a la parte general de la oficina y que de esa forma les era más sencillo recoger sus impresiones.
A los sucesores en la gerencia también les pareció una buena idea: así los jubilados entrarían menos a la parte común de la oficina. Y quedaron todos tan contentos.
Hace unos días comentábamos con la gerencia algunos cambios que quieren implantar este año en la informática de la empresa. Y al final empiezan a reírse los dos gerentes y me dicen: tenemos que contarte algo sobre el cambio de la impresora que hicisteis hace unos meses. La semana pasada nos despertó la empresa de las alarmas a las cuatro de la madrugada, nos estaba saltando la alarma de una ventana y una puerta interior. Tuvimos que venir a la Oficina, comprobamos que no había nadie y lo dejamos estar. Al día siguiente a la misma hora… otra llamada. No entendíamos nada. Así que nos pusimos a mirar con tranquilidad y al final uno de los técnicos de la alarma nos preguntó: puede ser que alguien imprima con esa impresora nueva que tenéis al lado de la ventana y cerca de la puerta de madrugada… así que llamamos a mis tíos y a mis padres (los socios jubilados). Resulta que mi tío está trabajando de noche y lanzaba muchos documentos justamente a las cuatro de la madrugada un montón de hojas. Y el sensor de la alarma estaba cerca de la impresora y el ruido de ésta y el movimiento de las hojas lo activaban… así que hemos tenido que ponerle a mi tío un horario para imprimir.
Menos mal que todos (imagino que menos los técnicos de las alarmas) se lo tomaron bien.