Creo que voy a pivotar el negocio de la tienda. No tenemos otro remedio, las tendencias legislativas y gubernativas nos obligan a ello. Cuando retomé mis estudios en derecho fue por una cuestión de mero amor propio, de obtener una titulación que hace 40 años no pude conseguir por causas que yo no podía controlar y demostrar que aquello fue un accidente ajeno a mi voluntad. Pero creo me apuntaré al master para obtener la posibilidad de ejercer como abogado y voy a pivotar el negocio: seré una tienda de informática que proporciona consejos y asesoría jurídica. Y por supuesto también voy a dedicarme a montar campañas de SEO, diseñar imágenes corporativas, aconsejar a los clientes como deben presentar sus declaraciones de impuestos. Y debería postularme para obtener algún cargo o sinecura política y dar subvenciones gratuitas para aconsejar a mis clientes como hacer las tareas anteriores
Lo que comento no deja de ser una reacción defensiva frente a una realidad de la sociedad. Intentar sobrevivir a un fenómeno que comenzó hace un par de lustros, pero que cada vez va a mas: muchos proyectos informáticos en España nacen con un gran componente de financiación pública en forma de subvenciones, ayudas ya sean directas o indirectas, préstamos blandos… Además la Administración reparte carnets de autorizados a colaborar en sus planes. Esto conlleva que los que nos dedicamos solo a la parte técnica estemos en clara desventaja frente a todos estos asesores, diseñadores, empresas de SEO y por supuesto innumerables intermediarios que viven de tener la autorización para hacerlo y de cobrar su comisión para ofrecer sistemas digitales sin saber nada del asunto (al final de la campaña de los Next Generation del año pasado no hacíamos otra cosa que recibir llamadas de agentes digitalizadores ofreciéndonos comisiones por “colocar” portátiles)
Llevamos unos años donde no vemos ningún proyecto de clientes Pymes que no venga con alguna subvención o ayuda asociada. Las empresas desarrolladoras e implantadoras en este nivel tienen ya más asesores y abogados en plantilla que programadores y técnicos de hardware. Pero si solo mirando las webs de mis proveedores puedo verlo: son excepción aquellos que no tienen en el píe de página web la nota de Proyecto financiado por la (póngase aquí el nombre de la Administración pública que se desee, ya sea autonómica, nacional o continental o varias en comandita)
Pero lo grave es cuando el que determina la venta no es una empresa de informática que ya ha pivotado hacía esta realidad, sino un ajeno al mercado tecnológico que ha entrado a vender y aconsejar. Yo abro el correo electrónico de la tienda todas las mañanas y comienzo a borrar y a pasar a spam incontables ofertas para financiar: sistemas de seguridad, sistemas de copias de seguridad, mejoras de software, automatización, introducción de la IA en la empresa, posicionamiento web, proyectos de firma digital… todo ofrecido por meros intermediarios. Empresas que no aportan nada desde el punto de vista técnico que solo aportan el conocimiento para trincar la subvención y aumentar el precio final. Y además distorsionan el mercado ya que parece que estas cosas ahora no cuestan.
Hay casos donde el negocio principal de la empresa oferente no tiene nada que ver con al hardware, pero ahí están vendiendo hardware. Desde hace un año no hemos vendido apenas portátiles a Pymes ni a autónomos. Todo por los planes Next Generation. Pero sin embargo por fortuna seguimos facturando en esta materia. En la comarca hay una empresa cuyo negocio principal es el SEO. En su momento sacaron la autorización de agente digitalizador y están ofreciendo portátiles a todas las empresas. Pero se limitan a gestionar la subvención, entregar el portátil “sin costo” asociado a una campaña SEO. Y claro el cliente recibe un portátil sin configurar. Al final nos llegan a nosotros para adaptarlos a los gustos del cliente, integrarlos en sus sistemas, configurar impresoras, copias de seguridad, software ofimático o de gestión.
Luego ves a clientes con sistemas de facturación contabilidad que serían capaces de gestionar a una multinacional para controlar una tienda con tres dependientes… pero como era gratis. Y por supuesto el asesor cobra más comisión cuanto más caro es el software que recomienda. De estos tenemos ahora dos casos donde el cliente está empezando a entender (por la malas) que tener el software de gestión más caro del mercado no significa que sea el más adecuado para sus necesidades concretas.
Por lo tanto viendo que es tan fácil y sencillo dedicarse a funciones que son son las principales de uno, voy a empezar a asesorar a los clientes sobre los negocios principales de esas empresas que tanto asesoran sobre de informática sin ser su ocupación principal. Será la única manera de sobrevivir en este mercado falseado y dopado por el dinero público (algún día podríamos hablar de los precios reales de muchos de estos programas y servicios subvencionados)
