Como siempre hay veces que tengo una entrada a medias y entre unas cosas y otras se me olvida terminarla. Esto es lo que me ha pasado con ésta. Lo que me ha hecho recordarla es la pregunta de una compañera de clase hoy en la facultad.. Ha visto como había salvado a mi pequeño portátil y me ha preguntado donde lo había comprado para hacer algo parecido con su equipo.
El que veis en la foto de arriba es mi portátil Lenovo Yoga. El que me está acompañando estos tres años en la vuelta a la universidad. Se trata de un convertible 2 en 1 táctil con un Intel Core i5 de octava generación, 8 gigas de RAM, un disco duro SSD de 250 gigas y una pantalla de 12,5”. Me gusta usarlo en clase, tengo un lápiz digital a juego que me viene bien para subrayar. Y para la labor principal de tomar algunos apuntes, seguir los temas o buscar algo en internet hace su papel a pesar de que ya tiene 8 años.
Pero ya el año pasado la batería comenzó a darme algún disgusto. No es que durase poco sino que era poco de fiar.Y a finales del curso pasada la cosa se agravó. Os describo lo que hace: si estoy estudiando, por ejemplo leyendo resúmenes o esquemas (aquí quitó el teclado y lo empleo como tableta pura) puedo estar 5 horas sin ningún problema de batería. Pero si lo uso un rato, tengo la batería al 75%, lo apago o suspendo o hiberno y al cabo de un rato lo enciendo, la mayoría de las veces me dice que no le queda batería.
Este verano pensé en cambiar la batería. Pero pregunté a un cliente que tenía el mismo equipo y a él le pasaba igual. Miré varios foros de Lenovo y vi que era un problema del que se quejaba mucha gente. Así que pensé que a lo mejor el problema no estaba en la batería, sino en el equipo. Además el precio de la batería no era barato y para cambiarla debía dedicar un buen rato e ir con mucho cuidado (es lo malo de que todo esté detrás de la pantalla). Así que pensé en sobrevivir sin cambiar la batería.
Empecé a tratar de resolver el problema de otra forma. Lo primero fue ver con software de control de la batería a ver si localizaba algún problema. Una forma rápida de ver que pasa es con este comando de Windows: powercfg /batteryreport que genera un reporte en html. Pero no veía nada. Los reportes aparecían bien, no había ningún patrón.
Así que hice un calibrado de batería. Hay algunos portátiles que ya traen software del fabricante para hacerlo solo, por ejemplo muchos MSI o Asus o LG lo tienen. En mi caso el software del Lenovo no lo traía. Así que calibré a mano, para ello hay que seguir estos pasos:
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Cargar el portátil la máximo, hasta el 100% y dejarlo un par de horas más para asegurarnos.
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Desconectarlo del cargado y usarlo normalmente y esperar a que el portátil se apague solo. Esperar a que la batería se agote del todo.
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Con la batería descargada dejarlo de 5 a 8 horas para drenar totalmente la batería.
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Volverlo a conectar al cargador y dejarlo que se cargue al 100%.
La primera vez que lo hice estuve tres semanas sin problemas, pero al final el portátil volvió a las andadas.
Luego revise las aplicaciones por si alguna estaba consumiendo batería. Lo primero fue desactivar las actualizaciones automáticas de Windows. Después abrí el administrador de tareas y fui vigilando las aplicaciones que consumían recursos de CPU sin usarlas. Aquí descubrí un pequeño agujero de consumo. Tenía varias aplicaciones descargadas desde la tienda de aplicaciones de Windows, por ejemplo para usar el lápiz digital, dibujar, escribir con él. Y estas aplicaciones aunque no las usará se empeñaban en conectarse muchas veces a la tienda de aplicaciones para ver si tenían actualizaciones. Así que las revisé. Las que tenía claro que no iba a usarlas, las desinstalé. Activé el modo de ahorro de batería de forma continua, en teoría así las aplicaciones no buscarían actualizaciones automáticas, pero a veces fallaba. Así que entre a la tienda de Windows, fui al perfil y desactivé las actualizaciones automáticas. Con todo esto noté una mejora de la autonomía. Pero el problema seguía estando en lo que pasaba cuando apagaba el equipo en una clase, para irme a otra. La mitad de las veces en la segunda clase el portátil ni arrancaba.
Así que al final busque otra solución. Entre otras cosas porque en el segundo cuatrimestre tenía dos días dos clases seguidas. Y además en ninguna de las aulas tenía enchufes para cargar el portátil (son clases que ya estaban hace 40 años cuando estudiaba en mi primera época). Pensé en usar una batería externa y empecé a investigar el tema.
Lo primero que necesitaba era un cable que desde un conector USB pudiese cargar el portátil que tenía una punta propietaria de Lenovo. Al final tuve que estar una tarde dando vueltas por webs chinas, hasta que localicé un cable que según sus especificaciones era compatible con mi portátil. Solo costaba un euro y medio, así que lo pedí. Cuando llegó lo conecté a un cargador de movil de 90 watios y cargaba perfectamente el Lenovo. Esta era la parte más difícil de mi plan.
La segunda parte era buscar una batería que capacidad para cargar por lo menos un par de veces el portátil. Mirando la capacidad de la batería y la potencia de carga del cargador original, vi que con una batería externa que tuviese una salida de por lo menos 65 Watios (la del cargador original) y 30.000 mAh podria cargar de dos a tres veces el portátil. En uno de nuestro proveedores tenían una oferta con una batería externa NGS que me encajaba. Con una salida de 90 Watios por USB C y con 30.000 mAh.
Aquí podéis ver el sistema conectado:
Ahora el fin de semana recargo la batería NGS y el portátil y puedo usar el portátil durante dos semanas en clase. Lo que hago ahora es que la primera clase uso la batería del equipo. Cuando voy a la otra aula, antes de arrancar el portátil le conecto el cargador externo. Al hacerlo así, al arrancar la batería interna no pierde su carga y descarga menos a la externa.
Y el sistema ya lo hemos adoptado con dos clientes. Uno que le pasaba algo parecido a lo que me sucedía a mí. El otro que sencillamente en ocasiones necesitaba ejecutar cargas grandes con el portátil y la batería se descargaba muy pronto y no tenía cerca un enchufe.
Así que ahora cargó con 400 gramos más de peso, pero continuo con mi veterano portátil. Luego me quejó de los clientes que no renuevan los equipos. Pero le tengo cariño a este pequeñín y con esta batería externa he podido ampliar su vida útil.