{"id":1349,"date":"2008-06-09T15:18:02","date_gmt":"2008-06-09T14:18:02","guid":{"rendered":"http:\/\/changlonet.com\/blog\/2008\/lecciones-de-gestion-empresarial\/"},"modified":"2008-06-09T15:18:02","modified_gmt":"2008-06-09T14:18:02","slug":"lecciones-de-gestion-empresarial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/lecciones-de-gestion-empresarial\/","title":{"rendered":"Lecciones de gesti\u00f3n empresarial"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-content\/uploads\/08_Mayo\/Trajenuevoemperador03.JPG\"><img decoding=\"async\" vspace=\"5\" hspace=\"5\" align=\"left\" alt=\"Trajenuevoemperador03.JPG\" title=\"Trajenuevoemperador03.JPG\" src=\"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-content\/uploads\/08_Mayo\/.thumbs\/.Trajenuevoemperador03.JPG\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hay veces en que uno busca libros, art\u00c3\u00adculos, sobre gesti\u00c3\u00b3n empresarial y no se da cuenta de que est\u00c3\u00a1 ya todo escrito.<\/p>\n<p>Y lo mejor es que nos lo ense\u00c3\u00b1aron de peque\u00c3\u00b1itos, cuando nos contaban todav\u00c3\u00ada cuentos cl\u00c3\u00a1sicos con moraleja (no esas cosas raras que le cuentan ahora a mis hijos&#8230;).<\/p>\n<p>Hoy he recibido en el correo electr\u00c3\u00b3nico de mi empresa de por las ma\u00c3\u00b1anas uno de los mejores art\u00c3\u00adculos sobre gesti\u00c3\u00b3n empresarial moderna, y como creo que no est\u00c3\u00a1 sujeto a derechos de autor, pues no puedo resistirme a reproducirlo aqu\u00c3\u00ad:<\/p>\n<div align=\"center\"><strong>El traje nuevo del Emperador<br \/>\n[Cuento infantil. Texto completo]\nHans Christian Andersen\u00c2\u00a0\u00c2\u00a0<\/strong><\/div>\n<p><em>Hace muchos a\u00c3\u00b1os hab\u00c3\u00ada un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la m\u00c3\u00a1xima elegancia.<br \/>\nNo se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Ten\u00c3\u00ada un vestido distinto para cada hora del d\u00c3\u00ada, y de la misma manera que se dice de un rey: \u00e2??Est\u00c3\u00a1 en el Consejo\u00e2?\u009d, de nuestro hombre se dec\u00c3\u00ada: \u00e2??El Emperador est\u00c3\u00a1 en el vestuario\u00e2?\u009d.<br \/>\nLa ciudad en que viv\u00c3\u00ada el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los d\u00c3\u00adas llegaban a ella much\u00c3\u00adsimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hac\u00c3\u00adan pasar por tejedores, asegurando que sab\u00c3\u00adan tejer las m\u00c3\u00a1s maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermos\u00c3\u00adsimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas pose\u00c3\u00adan la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente est\u00c3\u00bapida.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Deben ser vestidos magn\u00c3\u00adficos! -pens\u00c3\u00b3 el Emperador-. Si los tuviese, podr\u00c3\u00ada averiguar qu\u00c3\u00a9 funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podr\u00c3\u00ada distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mand\u00c3\u00b3 abonar a los dos p\u00c3\u00adcaros un buen adelanto en met\u00c3\u00a1lico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.<br \/>\nEllos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no ten\u00c3\u00adan nada en la m\u00c3\u00a1quina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas m\u00c3\u00a1s finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras segu\u00c3\u00adan haciendo como que trabajaban en los telares vac\u00c3\u00ados hasta muy entrada la noche.<br \/>\n\u00c2\u00abMe gustar\u00c3\u00ada saber si avanzan con la tela\u00c2\u00bb-, pens\u00c3\u00b3 el Emperador. Pero hab\u00c3\u00ada una cuesti\u00c3\u00b3n que lo ten\u00c3\u00ada un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera est\u00c3\u00bapido o inepto para su cargo no podr\u00c3\u00ada ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por s\u00c3\u00ad mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefer\u00c3\u00ada enviar primero a otro, para cerciorarse de c\u00c3\u00b3mo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qu\u00c3\u00a9 punto su vecino era est\u00c3\u00bapido o incapaz.<br \/>\n\u00c2\u00abEnviar\u00c3\u00a9 a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pens\u00c3\u00b3 el Emperador-. Es un hombre honrado y el m\u00c3\u00a1s indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempe\u00c3\u00b1e el cargo como \u00c3\u00a9l\u00c2\u00bb.<br \/>\nEl viejo y digno ministro se present\u00c3\u00b3, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales segu\u00c3\u00adan trabajando en los telares vac\u00c3\u00ados. \u00c2\u00ab\u00c2\u00a1Dios nos ampare! -pens\u00c3\u00b3 el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. \u00c2\u00a1Pero si no veo nada!\u00c2\u00bb. Sin embargo, no solt\u00c3\u00b3 palabra.<br \/>\nLos dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magn\u00c3\u00adficos el color y el dibujo. Le se\u00c3\u00b1alaban el telar vac\u00c3\u00ado, y el pobre hombre segu\u00c3\u00ada con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada hab\u00c3\u00ada. \u00c2\u00ab\u00c2\u00a1Dios santo! -pens\u00c3\u00b3-. \u00c2\u00bfSer\u00c3\u00a9 tonto acaso? Jam\u00c3\u00a1s lo hubiera cre\u00c3\u00addo, y nadie tiene que saberlo. \u00c2\u00bfEs posible que sea in\u00c3\u00batil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela\u00c2\u00bb.<br \/>\n-\u00c2\u00bfQu\u00c3\u00a9? \u00c2\u00bfNo dice Vuecencia nada del tejido? -pregunt\u00c3\u00b3 uno de los tejedores.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Oh, precioso, maravilloso! -respondi\u00c3\u00b3 el viejo ministro mirando a trav\u00c3\u00a9s de los lentes-. \u00c2\u00a1Qu\u00c3\u00a9 dibujo y qu\u00c3\u00a9 colores! Desde luego, dir\u00c3\u00a9 al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.<br \/>\n-Nos da una buena alegr\u00c3\u00ada -respondieron los dos tejedores, d\u00c3\u00a1ndole los nombres de los colores y describi\u00c3\u00a9ndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y as\u00c3\u00ad lo hizo.<br \/>\nLos estafadores pidieron entonces m\u00c3\u00a1s dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se emple\u00c3\u00b3 en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las m\u00c3\u00a1quinas vac\u00c3\u00adas.<br \/>\nPoco despu\u00c3\u00a9s el Emperador envi\u00c3\u00b3 a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedar\u00c3\u00ada pronto lista. Al segundo le ocurri\u00c3\u00b3 lo que al primero; mir\u00c3\u00b3 y mir\u00c3\u00b3, pero como en el telar no hab\u00c3\u00ada nada, nada pudo ver.<br \/>\n-\u00c2\u00bfVerdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, se\u00c3\u00b1alando y explicando el precioso dibujo que no exist\u00c3\u00ada.<br \/>\n\u00c2\u00abYo no soy tonto -pens\u00c3\u00b3 el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Ser\u00c3\u00ada muy fastidioso. Es preciso que nadie se d\u00c3\u00a9 cuenta\u00c2\u00bb. Y se deshizo en alabanzas de la tela que no ve\u00c3\u00ada, y ponder\u00c3\u00b3 su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Es digno de admiraci\u00c3\u00b3n! -dijo al Emperador.<br \/>\nTodos los moradores de la capital hablaban de la magn\u00c3\u00adfica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encamin\u00c3\u00b3 a la casa donde paraban los p\u00c3\u00adcaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.<br \/>\n-\u00c2\u00bfVerdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. F\u00c3\u00adjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y se\u00c3\u00b1alaban el telar vac\u00c3\u00ado, creyendo que los dem\u00c3\u00a1s ve\u00c3\u00adan la tela.<br \/>\n\u00c2\u00ab\u00c2\u00a1C\u00c3\u00b3mo! -pens\u00c3\u00b3 el Emperador-. \u00c2\u00a1Yo no veo nada! \u00c2\u00a1Esto es terrible! \u00c2\u00bfSer\u00c3\u00a9 tan tonto? \u00c2\u00bfAcaso no sirvo para emperador? Ser\u00c3\u00ada espantoso\u00c2\u00bb.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Oh, s\u00c3\u00ad, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vac\u00c3\u00ado; no quer\u00c3\u00ada confesar que no ve\u00c3\u00ada nada.<br \/>\nTodos los componentes de su s\u00c3\u00a9quito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -\u00c2\u00a1oh, qu\u00c3\u00a9 bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesi\u00c3\u00b3n que deb\u00c3\u00ada celebrarse pr\u00c3\u00b3ximamente. -\u00c2\u00a1Es preciosa, elegant\u00c3\u00adsima, estupenda!- corr\u00c3\u00ada de boca en boca, y todo el mundo parec\u00c3\u00ada extasiado con ella.<br \/>\nEl Emperador concedi\u00c3\u00b3 una condecoraci\u00c3\u00b3n a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombr\u00c3\u00b3 tejedores imperiales.<br \/>\nDurante toda la noche que precedi\u00c3\u00b3 al d\u00c3\u00ada de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con diecis\u00c3\u00a9is l\u00c3\u00a1mparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confecci\u00c3\u00b3n de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -\u00c2\u00a1Por fin, el vestido est\u00c3\u00a1 listo!<br \/>\nLleg\u00c3\u00b3 el Emperador en compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:<br \/>\n-Esto son los pantalones. Ah\u00c3\u00ad est\u00c3\u00a1 la casaca. -Aqu\u00c3\u00ad tienen el manto&#8230; Las prendas son ligeras como si fuesen de telara\u00c3\u00b1a; uno creer\u00c3\u00ada no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.<br \/>\n-\u00c2\u00a1S\u00c3\u00ad! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no ve\u00c3\u00adan nada, pues nada hab\u00c3\u00ada.<br \/>\n-\u00c2\u00bfQuiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?<br \/>\nQuitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretend\u00c3\u00adan haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Dios, y qu\u00c3\u00a9 bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. \u00c2\u00a1Vaya dibujo y vaya colores! \u00c2\u00a1Es un traje precioso!<br \/>\n-El palio bajo el cual ir\u00c3\u00a1 Vuestra Majestad durante la procesi\u00c3\u00b3n, aguarda ya en la calle &#8211; anunci\u00c3\u00b3 el maestro de Ceremonias.<br \/>\n-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. \u00c2\u00bfVerdad que me sienta bien? &#8211; y volviose una vez m\u00c3\u00a1s de cara al espejo, para que todos creyeran que ve\u00c3\u00ada el vestido.<br \/>\nLos ayudas de c\u00c3\u00a1mara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con adem\u00c3\u00a1n de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no ve\u00c3\u00adan nada. Y de este modo ech\u00c3\u00b3 a andar el Emperador bajo el magn\u00c3\u00adfico palio, mientras el gent\u00c3\u00ado, desde la calle y las ventanas, dec\u00c3\u00ada:<br \/>\n-\u00c2\u00a1Qu\u00c3\u00a9 preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! \u00c2\u00a1Qu\u00c3\u00a9 magn\u00c3\u00adfica cola! \u00c2\u00a1Qu\u00c3\u00a9 hermoso es todo!<br \/>\nNadie permit\u00c3\u00ada que los dem\u00c3\u00a1s se diesen cuenta de que nada ve\u00c3\u00ada, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por est\u00c3\u00bapido. Ning\u00c3\u00ban traje del Monarca hab\u00c3\u00ada tenido tanto \u00c3\u00a9xito como aqu\u00c3\u00a9l.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Pero si no lleva nada! -exclam\u00c3\u00b3 de pronto un ni\u00c3\u00b1o.<br \/>\n-\u00c2\u00a1Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al o\u00c3\u00addo lo que acababa de decir el peque\u00c3\u00b1o.<br \/>\n-\u00c2\u00a1No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!<br \/>\n-\u00c2\u00a1Pero si no lleva nada! -grit\u00c3\u00b3, al fin, el pueblo entero.<br \/>\nAquello inquiet\u00c3\u00b3 al Emperador, pues barruntaba que el pueblo ten\u00c3\u00ada raz\u00c3\u00b3n; mas pens\u00c3\u00b3: \u00c2\u00abHay que aguantar hasta el fin\u00c2\u00bb. Y sigui\u00c3\u00b3 m\u00c3\u00a1s altivo que antes; y los ayudas de c\u00c3\u00a1mara continuaron sosteniendo la inexistente cola.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<div align=\"center\"><strong><em>FIN\u00c2\u00a0<\/em>\u00c2\u00a0<\/strong><\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<div align=\"left\">Ahora hay que localizar al emperador, a sus funcionarios y a sus s\u00c3\u00babditos&#8230;<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-content\/uploads\/08_Mayo\/Trajenuevoemperador03.JPG\"><\/a><\/p>\n<p>Hay veces en que uno busca libros, art\u00c3\u00adculos, sobre gesti\u00c3\u00b3n empresarial y no se da cuenta de que est\u00c3\u00a1 ya todo escrito.<\/p>\n<p>Y lo mejor es que nos lo ense\u00c3\u00b1aron de peque\u00c3\u00b1itos, cuando nos contaban todav\u00c3\u00ada cuentos cl\u00c3\u00a1sicos con moraleja (no esas cosas raras que le cuentan ahora a mis hijos&#8230;).<\/p>\n<p>Hoy he recibido en el correo electr\u00c3\u00b3nico de mi empresa de por las ma\u00c3\u00b1anas uno de los mejores art\u00c3\u00adculos sobre gesti\u00c3\u00b3n empresarial moderna, y como creo que no est\u00c3\u00a1 sujeto a derechos de autor, pues no puedo resistirme a reproducirlo aqu\u00c3\u00ad:<br \/>\n<strong>El traje nuevo del Emperador<\/p>\n<p>Hans<\/strong><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6159,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"series":[],"class_list":["post-1349","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-otras-cosas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1349","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1349"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1349\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6159"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1349"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1349"},{"taxonomy":"series","embeddable":true,"href":"https:\/\/changlonet.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/series?post=1349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}