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Tan modernos y tan viejos

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Hace ya algún tiempo que quería escribir sobre este tema, pero es que hoy ya me he dado cuenta de nuestra pretendida modernidad, para al final hace lo mismo que nuestros padres y abuelos, pero eso sí, con Internet

Mi abuelo tenía una radio de válvulas (la de mi abuelo no la conservo, pero si tengo la suerte de tener en casa la del abuelo de mi mujer, que es casi igual). Así que los domingos (porque en aquellos pretéritos tiempos el futbol era cosa de los domingos por la tarde) por la tarde no salía de casa. Se sentaba al lado del aparato de radio y allí a escuchar como iban los partidos.

Radio de galena

Más tarde mi padre innovó. Se compró un transistor. Si, un transistor, era como llamaban en mi tierna infancia a los aparatos de radio portables a pilas. El transistor de mi padre era más grande que un miniportátil de los de ahora. Pero no estaba orgulloso mi padre de él. Y no estaba contenta mi madre. Gracias a ese prodigio de la técnica japonesa, mi padre consentía en salir de casa los domingos (en los años de mi tierna infancia, los sábados se trabajaba y se salía poco). Eso si, el transistor venía con nosotros a todas partes. A veces recuerdo la cara de bochorno de mi madre, cuando estábamos en un bar o en un restaurante y allí estaba el camarero esperando que mi padre oyese si la jugada acababa en gol o no. Además era un elemento de socialización. Cuando salían en parejas mi padre ponía una emisora y el marido de la otra pareja ponía otra, así iban oyendo a dos comentaristas en paralelo. Todavía recuerdo el disgusto el día que mi madre le montó una escena a mi padre, porque fuimos al cine y en lugar de ver la película, se puso a escuchar el futbol. Como eso de los auriculares apenas existía, mi padre se pegaba el transistor a la oreja y lo ponía al mínimo.

radiotransistor

Y aquí estamos nosotros, casi cuarenta años después, que vamos de modernos, de hombres digitales, de siempre comunicados. Cuando salgo a cenar los sábados con mi mujer y mis hijos, en la mayoría de mesas donde hay hombres, siempre hay un par con el SmartPhone, viendo el partido de fútbol que toque.

Pero esta noche ya me partía de la risa, pensando en mi abuelo y mi padre… y viendo a mi hijo. Yo no soy muy futbolero. Sé cuando hay un clásico, porque así puedo ir a ciertos restaurantes sin necesidad de hacer reservas y sé que podré aparcar en la puerta. Hay un restaurante, donde los camareros han vivido con nosotros la final de la Eurocopa, la del Mundial y varias eliminatorias y finales de la Copa de Europa. Bueno a lo que iba, hoy aprovechando el partido Barcelona-Madrid, nos hemos ido a dar una vuelta por la capital de la provincia vecina. Los sábados allí el tráfico está muy difícil y queríamos ir a un restaurante que hay que reservar con mucha antelación. Y hemos tenido suerte, porque el tráfico estaba fluido y no hemos tenido problemas en coger una mesa sin reserva. Y allí tenía yo a mi hijo con la tableta, siguiendo el partido de fútbol por Internet. Igualito que su abuelo y su bisabuelo, pero en digital y moderno.

Tantos avances técnicos para continuar siguiendo el fútbol los fines de semana.

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12 Comentarios

  1. Héctor Gutiérrez

    21 abril, 2012 en 23:59

    Tu frase última resume toda la tecnología y sus avances: Tanta investigación, tanta ciencia y tanto dinero, para hacer lo mismo que venimos haciendo en los últimos 80 años…

    Un abrazo

  2. CoskiBukowski

    22 abril, 2012 en 0:49

    Héctor, tenés razón… vos de dónde sos? Yo de Argentina, hace 80 años igualmente yo hubiése podido leer lo que vos pensás sobre un artículo, sólo que en lugar de hacerlo en 5 segundos, hubiésemos tenido que usar el correo postal, o quizás un costoso llamado de teléfono internacional. Pavada de tecnología eh? 😉

    • Héctor Gutiérrez

      23 abril, 2012 en 1:48

      Yo soy de México. Y mi madre todavía tiene la radio de transistores que les regalaron el día de su boda, hace 50 años. Y funciona. La cosa es que, como ahora todos transmiten también por internet, ahora hay que buscar tomacorrientes y wifis, más que la sintonía de la estación

  3. josep m. fernández

    22 abril, 2012 en 1:57

    Mi padre no soltó el transistor ni el día de su boda, que ya es decir. Tengo fotos que lo atestiguan. :palm:

    • tendero-digital

      22 abril, 2012 en 10:23

      Yo recuerdo al mío en algún cumpleaños y/o celebración familiar, con el transistor en un lado y la cerveza en la otra mano…

  4. Cristobal

    22 abril, 2012 en 11:07

    Es que aunque la tecnología cambie, las personas seguimos siendo básicamente lo mismo a lo largo del tiempo, usamos la tecnología para hacer casi las mismas cosas de manera mas rápida, eficiente y fácil. Eso es todo.

  5. Kullman

    22 abril, 2012 en 15:37

    Mi padre usa ahora transistor, pero recuerdo que, cuando yo era niño, se ponia sobre el regazo una radio grande, de las que tenian dos altavoces y pletina, y alla escuchaba los partidos mientras venia la tele.

  6. Doc

    22 abril, 2012 en 17:54

    Tendero… igual me equivoco pero juraría que donde dices “radio de Galena” quieres decir más bien “radio de válvulas”. La primera es un sistema rudimentario de recepción de Onda Media cuya principal característica era la no necesidad de pilas o corriente alguna (mi padre aún conserva una muy pequeña); y la segunda es una radio con todas las capacidades de cualquier radio actual, pero de los tiempos pre-transistor… las válvulas de vacío que aloja en su interior y la extrema necesidad de ventilación propician su “generoso” tamaño xD

    • tendero-digital

      22 abril, 2012 en 18:52

      Diría las dos, pero tienes razón, la que tengo ahora mismo del abuelo de mi mujer es de válvulas.

  7. Doc

    22 abril, 2012 en 17:58

    De éstas últimas tenemos 2 en la familia… una Marconi enorme de madera restaurada entre mi padre y yo, y otra de baquelita y más compacta porque tiene el transformador de corriente externo.

  8. lotas

    23 abril, 2012 en 10:07

    el problema no escoger el móvil en lugar del transistor los domingos por la tarde. El problema es que el transistor te la llevabas un día a la semana fuera de casa y el movil no sueltas

  9. bagusajalf

    25 abril, 2012 en 16:34

    Otra cosa que ha vuelto a la palestra desde que los móviles reproducen algo más complejo que un politono es “llevar el loro al hombro”, como en los 80.

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